COVID e igualdad de género

Covid e igualdad de género

Que en todo el mundo las mujeres estamos en una situación de discriminación y desigualdad es algo que sabemos, también que el contexto de cada mujer es diferente y así de diferente será el grado de opresión, desigualdad y vulneración que sufre.

Que las mujeres en su mayoría tenemos peores condiciones laborales y salariales, incluso con más formación y mismas responsabilidades que los hombres es una realidad que se da en la mayoría de las sociedades en todo el mundo.

Que los puestos de dirección y poder de gobiernos y empresas siguen mayoritariamente en manos de hombres, obviando la preparación y los méritos de muchas mujeres también es algo que los datos objetivos nos indican.

Que la maternidad lastra las vidas y carreras profesionales de las mujeres, cuestionando constantemente su valía y a su vez generando estigmas e infravaloración en las mujeres obligando a muchas de ellas a renunciar ante toda la presión y múltiples jornadas que se le amontonan a lo largo del día.

Que el cuidado es llevado a cabo, en la mayor parte de los casos por las mujeres es algo que la mayoría de las sociedades tenemos asumido dentro de la normalidad patriarcal.

Que las mujeres siguen siendo agredidas por sus parejas o exparejas, o por otros hombres simplemente por ser mujeres es algo con lo que vivimos continuamente, nos socializan, “ten cuidado, no vengas sola”. Crecemos oyendo…

Y llegó la COVID-19

El impacto de la COVID-19, no hizo más que visibilizar las múltiples discriminaciones, opresiones y falta de oportunidades que sufren las mujeres cada día. Siendo las que están ocupando la mayoría de las profesiones esenciales para la vida. El personal educativo, el personal sanitario, el personal de limpieza, el personal del sector alimentario…. son mayoritariamente mujeres. Las mujeres una vez más estuvieron en primera línea de acción sosteniendo la vida…y aún así no se tuvieron en cuenta en las tomas de decisiones, en la definición de las políticas de acción, etc.

Además, esta crisis como muchas otras pone de manifiesto la intención de relegar el enfoque de género y los derechos de las mujeres a un segundo plano, volver a ponerlos al final de fila, asuntos de segunda que se volverán a retomar cuando todo lo demás esté en marcha.

“No olvidéis nunca que bastará con una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres se cuestionen. Estos derechos nunca son adquiridos. Deberéis permanecer alerta durante toda vuestra vida”

Simón de Beauvoir

Esta crisis, a su vez, no hizo más que poner de manifiesto todo lo que nos queda por hacer, pone de manifiesto la gran oportunidad que tienen los estados y la sociedad para integrar la perspectiva de género en el análisis y en todas las medidas que se adopten.

Si algo nos ha dejado esta crisis sanitaria, económica y social es la importancia del cuidado y de las personas como centro. La interdependencia de las personas es algo fundamental y real que debe estar en la base de todos los análisis.

 

Una responsabilidad y una oportunidad

Porque todas las desigualdades, discriminaciones y violencias ya existían, pero lo que no podemos dejar pasar es que esa brecha de género se haga cada vez más grande, no podemos permitir dar pasos atrás y volver a hace 10 años, no podemos ni siquiera quedarnos donde estábamos. Porque está situación va a atener consecuencias en la vida de las personas, principalmente en la vida de las niñas, adolescentes y mujeres y no podemos seguir permitiendo que sean ellas las que más pierdan.

No más renuncias laborales, no más responsabilidades exclusivas de cuidados, que la maternidad no sea individualizada como exclusiva de mujeres, no más acoso laboral, no más violencia de género, no más agresiones sexuales, no más estereotipos y roles de género, no más límites para el desarrollo y liderazgo de las mujeres.

Empecemos a ser conscientes de lo que nos rodea a las personas, hombres y mujeres, las administraciones públicas, las empresas, los estados… reflexionemos sobre este sistema que discrimina y agrede a muchas mujeres y niñas en todo el mundo simplemente por haber nacido mujer. Tenemos una responsabilidad y una oportunidad para transformar la forma de hacer y comportarnos.

Esta situación que nos deja lecciones aprendidas a todas y todos. Aprovechemos la oportunidad para seguir caminando hacia la igualdad.

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